Revista urbana y cosmopolita
Primavera - Verano 2012
Destellos de optimismo
En esta carta de primavera quisiera compartir algunos motivos para reforzar aquello de que "el optimista tiene un proyecto y el pesimista, una excusa". La situación actual no está para soñar con castillos en el aire, por supuesto, pero me niego a quedar atrapada en el desánimo. Apuesto, como mínimo, por el vaso medio lleno. Hay que asumir ya que no vivimos una época de cambios, sino un cambio de época. Aceptar esta evidencia es clave para no hacerse eco de la desidia permanente. No la acepto; no nos conviene.
El primer motivo que revitaliza mi optimismo me lo da pensar que nuestro cerebro no es tóxico, sino tónico: el 80% de las personas nos consideramos positivas per se, capaces de solventar las crisis, colectivas o personales, de la forma más honesta e imaginativa. Un estudio reciente del University College de Londres apunta que "nuestro cerebro es brillante procesando buenas noticias sobre el futuro y ello nos aporta beneficios para la salud". Eduard Punset incide en esta idea en su último libro Viaje al optimismo. Dice: "Somos comunidades andantes de células que intercambian conocimientos y que un día abrieron [hace 600 millones de años] la posibilidad de innovar, de crear..." Eso indica que nuestro ADN está impregnado de optimismo, de energía positiva, y que tendemos a dar el salto adelante en determinados momentos. Vivimos uno de esos momentos.
El segundo motivo es todo un destello optimista de gentes que buscan la excelencia en el citado salto adelante. Cavas Torelló ha encargado a Custo Barcelona que engalane en 3D la etiqueta y el estuche de su botella de Brut Gran Reserva. Algo único por primera vez en el mundo. Lujo y sofisticación para seducir en otra dimensión con la elegancia y el volumen de sus burbujas. Una experiencia que nos habla de la alegría de vivir, en la que innovación y tradición dialogan mutuamente y con respeto. Lo que no es poco en estos tiempos. Quedarse de brazos cruzados a esperar que escampe no es propio ni de optimistas, ni de creadores, ni de emprendedores. Ni de la familia Torelló, cuya botella es de guinness. O de vanguardia. O de innovar para seguir avanzando.
Otro motivo, del que ya han disfrutado treinta millones de espectadores europeos, es la película francesa Intocable, una historia cercana y entrañable basada en la autobiografía del aristócrata Philippe Pozzo di Borgo, que fue director del champagne Pommery, en la que cuenta "su nueva vida" tras un accidente que le dejó tetrapléjico. Esta comedia blanca pero sorprendentete atrapa por los muchos valores que desprende sin caer por ello en el buenrrollismo. Valores que, en un mundo tan líquido y tan difuso como el actual, se vuelven cada vez más necesarios. Intocable habla de amistad, de caridad, de motivación, de emoción, de solidaridad... y lo hace con suave ironía y con un humor limpio, con brillantez y de forma desacomplejada. No es un peliculón, no; es un auténtico pedazo de vida. Puro optimismo positivo. Un destello en esta Europa gris. Viéndola, la música de la vida suena más sencilla y menos churrigueresca.
El cuarto destello me lo pusieron en bandeja dos hombres sabios en Casa Asia de Barcelona. El maestro paisajista Masatoshi Takebe y el arquitecto Hiroya Tanaka impartieron la conferencia El jardín japonés... y los occidentales allí presentes –la mayoría– quedamos fascinados por ese mundo exquisito de armonía y equilibrio que propusieron. Me inundó de serenidad descubrir lo relajado que debe ser observar los cerezos en flor con el Fujiyama al fondo, lo distendido que puede resultar admirar el color del gingko en otoño... o el balanceo de un árbol llorón plantado entre rocas con musgo. Disfrutar de esa estética es un viaje al optimismo más placentero.
Un viaje que debemos reinventarnos a diario para no quedar atrapados en el estrépito de esta crisis. Así que desde hoy –o mañana– "empieza el primer día del resto de nuestras vidas". Estamos obligados, como especie, a buscar nuestro lado brillante, nuestros mejores destellos. Ley de vida. La naturaleza, y su equilibrio con el ser humano, es el mejor estímulo para "aguijonear al pesimismo".
Daniela Tonello, directora








